Como empezar una historia que
comenzó hace meses, años diríamos. Uno de esos objetivos que quizás la mayoría
se plantee cuando comienza a correr por la montaña. Ese objetivo estaba ya al
alcance, al menos íbamos a ser capaces de estar en la línea de salida, cosa no
fácil y que requiere incluso de sorteo previo. No fue este mi caso por lo que
quizá esto hizo que la balanza se inclinará aun más a favor de hacer esta prueba y no otras. Prueba por cierto
denostada por muchos y adorada por otros tantos, cosa normal en una prueba de
este calibre en que las expectativas son muy personales y de muy distinto
signo.
Bueno pues ahí estaba, me había
entrenado más que nunca, me encontraba mucho más relajado de lo acostumbrado
antes de una prueba, peligrosamente tranquilo diría yo, me había hecho
acompañar de mi familia, “mi equipo”, pilares básicos en todo esto.
El miércoles 28 partimos hacia
Chamonix, lugar de ensueño para cualquier
“mountainlover”, el equipo completo. Primer contratiempo, el vuelo había
sido directo a Basilea, y contábamos con que el trayecto en coche hasta
Chamonix sería de unos 180km, Craso error, había que sumarle 100km. más, pero
bueno en definitiva llegamos o lleguemos como prefieran. Eso si en el trayecto
me había percatado de la verticalidad de las montañas que nos rodeaban, eran
imponentes, abrumadoras. Ya llegados a nuestro destino nos ubicamos en el que
iba a ser nuestra residencia antes durante y después de la carrera, su
situación perfecta, a unos 200 metros de la Salida/Meta de la prueba y junto a
la entrega de los dorsales.
Jueves 29 la intención era
recoger el dorsal, previo paso por el control de material obligatorio de
carrera. Ya me había avisado mi compañero Alberto Vega que estuviera pronto
puesto que las colas eran importantes. A las 10:15 tras desayunar me dirijo a
la zona de entrega de dorsales con todo mi material, hay unas 200 personas
haciendo cola , y está se introduce en un pabellón, por lo que no puedo
apreciar cuantas más hay en el interior. Tras casi una hora de espera y ya
dentro del recinto, primer control – DNI y 20€, enseño el DNI y un billete de
50€, me dicen que solo aceptan un billete de 20€, así que con cara de “vaya
primo” me tengo que salir de la cola y desistir de mi primer intento para
obtener el dorsal. Aprovecho para encontrarme con la family que se había
quedado en el apartamento y dar una vuelta por el centro del pueblo. Se respira
ambiente de gran evento, todo el mundo volcado con el mismo, muchos corredores
y nacionalidades. La verdad es que apetece estar. Tras una copiosa comida tipo
“Cometodoloquepuedasquemañananosabesquepasara”, me dirijo nuevamente a la
entrega de dorsales con mis 20€, y tras pasar por una de las muchas tiendas que
hay para comprarme los guantes impermeables de los que carecía.
Esta vez me acompaña
el grueso del equipo “Megido´sCuria´s”, supongo que tampoco quieren que este
segundo intento se frustre nuevamente, tras 30 minutos de cola y un pequeño
susto con las pilas de repuesto de los 2 frontales ( Si Sandra si, dos
frontales había que llevar y encima que funcionarán ), tengo por fin mi dorsal
el “2856”. No llego a comprender como una prueba de este renombre permite que
se este tanto tiempo para una recogida de dorsales. Me siento muy tranquilo
tras tener el dorsal, seremos de la partida, ya no hay excusa. Aprovechamos
para subir a Brevent, en uno de los teleféricos de la zona, y ya en la tarde
aprovechamos para visitar los diferentes stands montados con ocasión de la
prueba y en la que están multitud de marcas de material representada y muchas carreras,
incluida la Transgrancanaria y la Transvulcania. Ahora ya tocaba cenar,
elegimos un sitio con vistas a la futura llegada, casi terminando, veo que
Mayayo ha publicado que Arnau Julia está a tan sólo 7 km de meta que va primero
de la TDS otra de las modalidades de carrera que tienen lugar a lo largo de la
semana con motivo de la UTMB, apuramos la cena y salimos a verle llegar,
emocionante, casi las 11 de la noche y el speaker animando a todos,
música…..por fin aparece Arnau, subidón, la gente grita y aplaude. Ahora tras
la energía de ver a un crack ganar la TDS, toca descansar, mañana será un día
largo, bueno mañana y pasado y quizás hasta pasadopasado.
La mañana del viernes me
encuentro extrañamente tranquilo, a las 16:30 será la salida, pero habrá que
estar bastante tiempo antes, somos casi 2500 que vamos a tomar parte en la
carrera. Preparo la mochila con todo lo necesario, yo creo que en Ryanair no me
dejaría entrarla como equipaje de mano. Cuando me la pruebo, siento como si
alguien estuviera tirandome de ella hacia abajo. Me mentalizo, es lo que hay,
mi presupuesto no da para el supermegaligeropesoplumachaquetaimpermeabledelaostia
y el idempantalón. Sobre las 15:00 salgo del apartamento, ya me comienzan las
maripositas por dentro, bueno más que mariposas podrían ser dos leones rugiendo
dentro de mi estomago, entrego la bolsa con ropa de repuesto de la que
dispondremos en el km77 Courmayer y me encuentro con Alberto Vega, que bueno, al menos voy a ir
a la salida en compañía.
Nos dirigimos a la salida, se percibe la tensión, hace
calor, muchos corredores están sentados en el suelo, otro por los alrededores,
calma tensa, queda casi una hora y media para la salida. Nos adentramos entre
la masa de corredores buscando un sitio donde sentarnos. Ya acoplados en
nuestro puesto el calor se hace intenso, menos mal que había traído un gatorade
conmigo para la espera. Se acerca el momento, nos indican para alegría de todos
que las previsiones meteorológicas serán favorables durante todo el fin de
semana. Ahora a toro pasado y una vez siendo finisher, las condiciones que
padecieron los participantes de ediciones anteriores, hacen que todos los que
tomaron la salida en esas ediciones, terminaran o no, tengan toda mi
admiración, vaya bestias. Por fin comienza a sonar el conquest of paradise de
Vangelis, y la cuenta atrás. Se da la salida, nos apelotonamos, siendo difícil
correr e incluso caminar en los primeros metros. Hay que tener cuidado con no
pisar a nadie y no ser pisado. Por fin tras unos metros podemos empezar a
correr, hay una multitud a lo largo viéndonos a los corredores. Se van abriendo
huecos y podemos, tanto Alberto Vega como yo, coger un ritmo. Los primeros 8 km
son llanos y hay que intentar no dormirse por aquello de los tiempos de corte.
La gente nos anima y aplaude, llevamos casi 2 km y aun sigue habiendo muchísima
gente animándonos. Por fin salimos del asfalto y entramos en un sendero a
través del bosque, se me pierde Alberto Vega, pero lo cojo al poco. Llegamos a
Le Houches km8 y primer avituallamiento bebo un vaso de agua y continuo, ahora
comienza la primera subida, a Le Delevret ( 1776m). La subida se hace por una
pista ancha con excepción del ultimo tramo en el que el sendero se estrecha
antes de comenzar la bajada hacia Sain-Gervais. Me cuesta un poco coger buenas
sensaciones en la subida, Alberto Vega ya se ha adelantado y ya no lo veo, de
hecho no lo veré más. Me asaltan dudas sobre mi posible terminar en la carrera. Si me estaba costando
esta primera subida y supuestamente era una de las mas llevaderas como iba a
poder con las que me quedaban. Por fin corono y comienza una dura bajada, mil
metros de desnivel, hasta Saint-Gervais. En la bajada comienzo a adelantar y a
sentirme mejor, cojo ritmo, bajo cómodo. Llegamos al avituallamiento de
Saint-Gervais km21, y justo a la entrada están Victoria con los niños, me paró,
bueno me paró porque me llama Victoria, no se a donde iba, me preguntan como
voy y les digo que “con si con sa”
repongo agua en las botellas, bebo algo de cola y como un plátano y salgo
esprintando……bueno vale digamos trotando.
El siguiente trecho nos llevará a Les Contamines, se desarrolla entre
casas de campo y algún pequeño
bosque, el perfil es bastante
llevadero, aunque picando hacia arriba. Llego a Les Contamines, hace un rato que he tenido que encender el frontal,
llegamos al avituallamiento y aprovecho para ponerme el buff y el cortaviento,
se nota la bajada de temperatura, y ahora empieza lo bueno. No pararemos de
subir en 14km, hasta el Col Du Bonhomme (2443m). Los primeros 4km son
llevaderos hasta Notre Dame de La Gorge, a partir de aquí comienza la verdadera
subida al Col pasando por La Balme, para luego entrar en un camino duro hasta
el Col de Bonhome. En la subida a La Balme me he encontrado con un compañero
Jaime Abad que portaba una bandera española, le he preguntado que como iba, y
ha resultado que tenemos amigos comunes, el ”Astro de Chantada” Manuel Lobelle,
con el que compartió gran parte de la ultima Transgrancanaria. Me pregunta si
no me importa compartir carrera, al menos durante la noche, le respondo que
encantado. En el fondo yo también buscaba compañía para la noche. Hacemos
juntos la ascensión, la verdad es que no voy nada bien en las subidas, intento
coger un ritmo cómodo y pensar en lo largo de la carrera, alcanzamos el Col,
ahora toca un sube baja hasta el Refugio de la Croix du Bonhomme, a medio
camino del refugio oigo un “coño” familiar en la oscuridad, pero no veo a
nadie. Más adelante paro a cambiar las baterías del frontal, porque llevan tiempo
pidiendo a gritos su cambio. Jaime se me escapa, intento alcanzarlo, cuando lo
hago me tocan en la espalda, me giro y veo al bueno de Rayco Castellano, otro
canarión que ha venido a cumplir
pleitesía al Monte Bianco. Me
alegro de verle, yo pensé que estaría muy por delante, pero me comenta que
tiene algún problemilla con la comida y que ha salido muy tranquilo. Convenimos
seguir los tres juntos, y así alcanzamos el refugio de la Croix du Bonhomme.
Ahora tocan otros mil metros de desnivel negativo en 4km. hasta Les Chapieux.
La bajada se las trae y me la tomo con mucha precaución, no quiero que alguno
de mis tobillos salte. Llegamos a Les Chapieux, y nos hacen un control de
material, Móvil-Chaqueta Impermeable con capucha, y otra cosa que no recuerdo.
Nos avituallamos y al salir nos damos cuenta que hay cola para entrar en el
avituallamiento esperando a pasar el control de material. El frío hace su
presencia y me pongo la Chaqueta y los guantes , ahora toca subir hasta el Col
de La Seigne (2516) frontera con Italia, la subida es dura, pero bastante
mantenida, por lo que permite coger ritmo. Pongo una marcha fuerte, seguimos
los tres juntos, Rayco, Jaime y Yo.
Ya lo dice el dicho, “comienza a subir la montaña como un viejo para
acabar de subirla como un joven”. Por que no lo recordé en ese momento.
Finalmente alcanzamos el alto, algo de hielo en los metros finales, y comenzamos la bajada hacia Lac
Combal, otra bajada de esas trampa, en la que sigo a un corredor que al menos
en más de diez ocasiones esta a puntito de clavar sus cuernos en el suelo, pero
siempre lograba recuperar el equilibrio. Un poco estresante bajar tras el, por
lo que aprovecho el cruce de un pequeño arroyo para adelantarlo y bajar no más
rápido, pero si más tranquilo. Llegamos a Lac Combal a casi las 4 y cuarto de
la mañana, llevamos cerca de doce horas de carrera y 64kms. No sabría decir, si bien o mal, realmente en esta
carrera no había nada previsto en cuanto tiempo, sólo llegar. En Lac Combal tomo
algo de caldo caliente y algo sólido. Al salir nos dirigimos por una pista
hasta el desvío que nos llevara por un sendero hasta el Arete du Mont-Favre
(2435m), una corta pero bastante exigente subida de unos 3 km y 500 metros de
desnivel que salvar, las piernas lo notan pero subimos bastante bien, quizás
con la idea en mente de que es el ultimo escollo hasta Courmayer, donde tenemos
nuestras bolsas con ropa limpia y lugar en el que esperamos recuperar fuerzas para atacar la
segunda mitad de la carrera. Son nueve kilómetros de bajada hasta Courmayer, en
la que los primeros 5 son bastante llevaderos y nos permiten, salvo algún
tramo, bajar a buen ritmo. A mitad de bajada esta el control del Col Checrouit,
quedan menos de 4 kilómetros a Courmayer, y la bajada se empina peligrosamente,
al menos ha amanecido y los frontales sobran, con lo que la bajada a pesar de
su 700 metros de desnivel negativo, se hace con cierta seguridad, aunque los
cuadriceps y rodillas echan humo. Por fin tras multitud de Zig-Zags llegamos a
una carretera que nos dará entrada en Courmayer. Tras un corto callejeo llegamos
al Centro de Deportes, lugar donde nos esperan nuestras bolsas con ropita
limpia y seca. Entramos y hay un montón de corredores, muchos con acompañantes,
cambiándose y reponiéndose. Nosotros hacemos lo propio, pero ciertamente sin
ninguna premura, más bien con una lentitud que en otras carreras sería
irritante. Aprovecho para cargar algo la batería del Garmin, cambiarme la ropa
y comer un plato de pasta.
Hemos estado casi una hora en el avituallamiento,
mucho? Poco?, que más da. Ahora nos espera una dura subida hasta el Refugio
Bertone. El primer tramo es por
asfalto durante casi dos kilómetros, para a partir de ahí entrar en un camino
en eses, pedregoso y bastante exigente hasta llegar al Refugio. Alcanzamos este
no sin sufrimiento, Jaime ha puesto una marcheta exigente y la verdad es que me
ha costado seguirle en un primer momento. Ya en el refugio, vasito de cola,
aguita con gas y a seguir hasta el Bonatti. Son casi 8kms, en los que no se
salva casi desnivel, pero es una senda con llanos, subidas y bajadas. Las
vistas son espectaculares. Se hace bastante largo, aumentamos el ritmo, porque
el terreno es propicio, y adelantamos a muchos corredores, comienza a ser
calor. Por fin vemos el Refugio Bonatti. En la entrada, sorpresa mayúscula!!!!
La Dama del Mont Blanc está en la entrada al avituallamiento recibiendo a los
corredores, Lizzy Hawker, 5 veces ganadora. Todo un detalle por su parte. No
perdemos mucho tiempo en el refugio, nos quedan sólo 5 kms de bajada hasta Arnuva, siguiente avituallamiento. Me
encuentro bien, el sol me ha animado y aprovecho para intentar bajar lo más
rápido posible, en un primer momento Jaime y Rayco me siguen, pero al rato en
uno de los quiebros del camino, ya no los veo, dudo si bajar el ritmo, pero
prefiero esperarles en el avituallamiento, así que me lanzo hacia Arnuva. Llego
a las carpas de avituallamiento, repongo líquidos, como algo e intercambio
palabras con otro corredor español de Mallorca, Rayco y Jaime se hacen derogar,
no aparecen. Incluso comienzo a pensar en si les ha pasado algo, aunque la
bajada era bastante limpia. Pienso si seguir, pero continuo esperando.
Finalmente tras casi un cuarto de hora, aparecen. Pero aquí termina el camino
para el trío Los Panchos, Rayco me comenta que prefiere dormir un rato aquí, y
nos dice que continuemos. Hablo con Jaime y me dice que el sigue, pero que va
un poco tocado, y que cuando quiera que tire para adelante. Le digo que ahora
empieza la que probablemente sea la subida mas dura de la carrera, al Grand Col
Ferret ( 2537), techo de la carrera.
Salimos muy tranquilos hacia el camino de
subida, los primeros metros tras cruzar el río, son imponentes, un repecho que
te pone rápidamente el corazón a 1000, y que me obliga a bajar el ritmo, siendo
este a partir de aquí, cansino, cansino. De hecho la subida se me atraganta,
aunque “mal de muchos, consuelo de tontos” todos los corredores que alcanzo a
ver parecen pasarlo igual de mal que yo. La subida es DURA, llevamos casi 100
kms en las piernas, y estas rampas se pegan a la suela. Tras los casi cinco
kilómetros de arrastrarme por la subida, alcanzo a ver la tienda de control en
lo alto del Grand Col Ferret, ufffff menos mal, estaba empezando a ser una
tortura. Desde los alto tenemos 17 kilómetros de bajada, con algún que otro
repecho no muy largo, pasando
primero por la La Peule,
luego hasta el avituallamiento de La Fouly y finalmente hasta alcanzar
el Praz de Fort. Así que al llegar
arriba y ver que Jaime iba bastante atrasado en la subida, me dejo caer
intentando primero soltar piernas tras la dura subida y luego intentando coger
ritmo, lo consigo al poco y comienzo a adelantar corredores, me encuentro muy
bien, muy suelto y el terreno ayuda. No hay muchas piedra y el camino es muy
limpio y sin apenas curvas en los primeros kilómetros, con lo que se puede
bajar a ritmos altos. Pasan los kilómetros, el calor se hace notar, así que
intento hidratarme bien y continuar con mi buen ritmo. Los últimos kilómetros
hasta La Fouly se hacen largos, no aparece el avituallamiento y me he quedado
seco. Por fin oigo gritos de ánimos, estamos cerca, llego al avituallamiento,
procedimiento habitual, recargo, como, me pongo vaselina en los pies, pues el
izquierdo huele a ampolla. Espero unos minutos por si Jaime aparece, no lo
hace, así que salgo en dirección a Praz de Fort, quizás los únicos kilómetros
para correr en llano. Hasta aquí la
carrera no es más que una continua sucesión de subidas con sus
correspondientes bajadas, no hay descansos, ni tramos intermedios que
permitieran relajarse. Maldita la
hora!!! km108 y encima hay que darle a la chancleta. Hasta aquí todo había sido
subir y bajar, subir y bajar, etc.etc.etc
Me cuesta coger el ritmo, el terreno por tramos no ayuda, es una pista
con piedras, en las que mis pies comienzan a sufrir, incluso tengo que parar
varias veces ya que estoy notando molestias en el empeine, quizás un atado muy
fuerte?, pero por más que suelto los cordones, por momentos me quema el
empeine. Para más INRI, la batería del Garmin ha dicho basta. A partir de aquí
toca seguir sin reloj. ( Había olvidado traer otro, aunque solo fuera para saber que hora era). Pero
toca seguir quedan unos 10kms hasta Champex Lac, lugar donde quizás estén
Victoria y los niños, y kilómetro
a partir del cual seria difícil decir “NO PUEDO”.
Alcanzo el Praz de Fort y
comienza la “corta” subida a Champex Lac. Con lo que llevamos cualquier subida
ya me parece un pequeño Col Ferret.
Con mucho esfuerzo, esperando encontrarme con la family en Champex, y el
hecho que aun sea de día, me animan bastante. Llego a Champex Lac y justo antes
del avituallamiento están Victoria y los niños, fue como tener bombona de
oxigeno y bolsa de suero. También
están varios conocidos de Arista que están siguiendo a Rayco, me animan y les
pregunto por él, me dicen que viene por detrás. El saber que sigue en
carrera me alegra. Bueno pues toca lo habitual……………si glugluglu, ñamñamñam y
pa´fuera. Me despido de Victoria y los niños y acordamos que le mandare un
mensaje cuando comience la ultima bajada a meta,…. si llego.
Lo que queda son tres subidas con sus correspondientes
bajadas que sobre el papel no asustan, pero que como perro viejo, sobre todo
viejo que soy, sabía que tenían trampa o trampas. La primera subida al Bovine
discurría en sus primeros kilómetros por una pista cómoda, para luego
convertirse en una sucesión de repechones, a cada cual más empinado, alguno con
piedra suelta, que lo único que provocaban era desanimo por el ritmo lento al
que te sometían. A duras penas y
tras contactar con un grupo de tres corredores, llegamos al control en lo alto. Esta casi anocheciendo, con lo que paro a ponerme el frontal, se me escapan mis
compañeros accidentales, una pena pues prefería hacer la bajada con más
frontales iluminando. Un poco más
adelante contacto con una pareja de ingleses, y descubro el porque del nombre
“Bovine”. Corriendo tras la pareja, de repente el primero del grupo para
repentinamente, casi me como a su compañera a la que seguía, una vaca
completamente negra estaba obstruyendo el camino y parecía que no tenia
intención de dejarnos pasar, momentos de duda, y el compañero le hace gestos
con los brazos, hasta que la buena señora sube ladera arriba despejando el
camino. Supongo que todos lo pensamos, y si le da por no moverse, ahí lo dejo.
Continuamos el descenso hasta Trient, dejo a mis compañeros atrás, su ritmo no
me convence. Me quedo sólo y por momentos con el polvo del camino es difícil
ver correctamente donde pisas. Veo luces delante mía, alcanzo a la primera, pretendo
seguir detrás para ver mejor, pero antes de una curva se para y me deja pasar,
era una chica, creía que me dejaba pasar porque iba más rápido que ella, pero
al hacerlo oigo dos “descargas”. Serían los nervios de sentirme detrás que le
revolvieron el estomago. Cosas de las carreras!!!!! Más adelante la adelantaría
nuevamente en la subida a Catogne tras el avituallamiento de Trient, y lo hice
lo más rápido posible, por evitar……..y darle libertad de movimientos. Bueno
tras unos cuantos metros más de bajada alcanzo Trient penúltimo gran
avituallamiento km139. Paró unos
minutos y al salir noto que me he enfriado, así que aprovecho para cambiar el
cortavientos por la chaqueta. La subida a Catogne la afronto con animo, es dura
pero se deja llevar y posibilita coger ritmo, con lo que a pesar de tener más
desnivel que la anterior se me está atragantando menos. Adelanto a varios
corredores, incluido a mi “amiga ”, me uno a un grupito de 4 corredores y
continuo hasta el cartel que nos indica los 2010 metros de altitud de Catogne,
a partir de ahí toca bajar hasta Vallorcine, curva derecha, curva izquierda,
salto, ahora corre, curva, salto, por fin se ven las luces del avituallamiento.
En las bajadas comienzo a sentir molestias en mi cadera izquierda, pero no
parece ser nada importante. Las rodillas se resienten, y los pies sufren.
Llegada a Vallorcine, solo quedan 18 kms hasta la meta. Pero que 18Kms, en ese momento
no lo sabía o no era consciente. Aprovecho para mandar un mensaje a Victoria y
decirle que voy retrasado, los kilómetros han pesado, y que llegare sobre las 5
o incluso más tarde. Salgo del avituallamiento y he preparado un par de geles
para lo que queda, hasta el momento he tomado sólo tres geles en 149 kms., algo inusual para mi. He
intentado comer pan, galletas, caldo, embutidos, quesos, pasta, frutos secos,
evitando el uso excesivo de geles, y la verdad es que no me ha ido muy mal.
Quizás he ido más lento y en las subidas no he estado fino, pero mi estomago lo
agradece seguro.
Pues salimos de Vallorcine y nos
ponemos el mono de trabajo para el ultimo tramo de carrera, durante tres
kilómetros y con poco desnivel voy subiendo hasta el Col des Montets. Desde
este punto comienza realmente la subida, 4 kms hasta La Tete aux Vents ( es
cierto que arriba hace viento, pero el nombre apropiado seria ESCALERA DE LOS
VIENTOS), pedazo de subida, llena
de escalones de todo tipo, de piedra, de madera, metálicas. La verdad es que me
acorde de todo el gremio durante la misma, ¡¡disculpas por ello!!. Cuando
suponía que me encontraba a poco de coronar se me ocurrió la brillante idea de
parar a mandar un mensaje a Victoria para decirle que me quedaban unos 10
kilómetros a meta. Tras guardar el móvil cojo nuevamente los bastones e intento
ponerme en marcha, no puedo, mi cadera no me deja casi mover la pierna
izquierda, lanzo un par de improperios, me pasan varios corredores a los que
había adelantado en la subida, lo intento nuevamente y a duras penas consigo
caminar, de este modo por fin corona la Tete aux Vents, en el control en lo
alto pregunto lo que queda. Ahora toca un tramo de bajada, y una subida final
hasta La Flegere. Se hace muy largo, veo la luz de la caseta de
avituallamiento, pero no llega. La bajada es muy dura con mucha piedra y salto,
imposible correr y menos con mi cadera, no quiero que uno de esos saltos se
quede con mi cadera. Por fin llego a La Flegere, he sufrido mucho en estos tres
kilómetros, asi que tan pronto como entro en la caseta de avituallamiento,
pregunto por la salida, ya sólo quiero llegar a Chamonix.
Comienza la bajada, algún repecho
para empezar y luego una bajada que permite correr. Contacto luego con una
pareja, una japonesa y un francés. Continuo con ellos algún kilómetro, pero
cuando nos adelanta otro corredor, aprovecho para pasarles también. Continuo a
buen ritmo y la bajada lo permite, a pesar de cadera y pies. Los kilómetros
pasan, veo las luces de Chamonix, pero a veces las pierdo con los quiebros del camino, cosa que me
provoca algo de ansiedad. Me pasa otro corredor aunque estoy bajando bien y he
adelantado a unos cuantos. Por fin parece que estamos cerca, pasamos a través
de la terraza de un Café, y tras un pequeño tramo por un camino entre árboles,
salimos a una calle de la parte alta de Chamonix, comienzo a pensar… Alberto
eres Finisher, lo hiciste. Es curioso, pero tengo una extraña sensación de
haber hecho solo lo justo, de no estar contento del todo. Quizás uno sea
exigente con uno mismo, o cree que siempre lo puede hacer mejor de lo que
realmente puede. Sea como fuere, al ver a Marina, Pablo y a Victoria a un
kilómetro de meta la alegría se hace patente, nada más grande que ver a tus dos
hijos correr hacia ti, darte un beso, ver sus caras, la alegría de Victoria se
me contagia sobre la marcha. Ahora toca un kilómetro de rodeo por las calles de
Chamonix, una de esas cosa que tienen sentido a horas normales, pero no cuando
los serenos campan a sus anchas, pero es lo que toca. Hay gente de la
organización indicando el camino, me dicen que me lo tome con calma, no les hago mucho caso, no voy muy rápido
pero pretendo seguir con mi ritmo hasta meta, por fin entro en la zona peatonal
del centro, ultimas dos curvas y ya veo el arco de meta, me adelantan dos, tres
corredores en los últimos metros, esprintando, no lo entiendo pero allá cada
cual. Continuo veo a los míos, el speaker dice mi nombre, levanto a medias los
brazos y paso el arco . 37:07:41. Me desactivan el chip del dorsal, me dan mi
chaleco Finisher .
!!!!Unos tienen su anillo,
yo de momento tengo que conformarme con mi chaleco!!!!!.