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domingo, 8 de septiembre de 2013

UTMB 2013 - FINAL DE UNA EXPERIENCIA


Como empezar una historia que comenzó hace meses, años diríamos. Uno de esos objetivos que quizás la mayoría se plantee cuando comienza a correr por la montaña. Ese objetivo estaba ya al alcance, al menos íbamos a ser capaces de estar en la línea de salida, cosa no fácil y que requiere incluso de sorteo previo. No fue este mi caso por lo que quizá esto hizo que la balanza se inclinará aun más a  favor de hacer esta prueba y no otras. Prueba por cierto denostada por muchos y adorada por otros tantos, cosa normal en una prueba de este calibre en que las expectativas son muy personales y de muy distinto signo.

Bueno pues ahí estaba, me había entrenado más que nunca, me encontraba mucho más relajado de lo acostumbrado antes de una prueba, peligrosamente tranquilo diría yo, me había hecho acompañar de mi familia, “mi equipo”, pilares básicos en todo esto.

El miércoles 28 partimos hacia Chamonix, lugar de ensueño para cualquier  “mountainlover”, el equipo completo. Primer contratiempo, el vuelo había sido directo a Basilea, y contábamos con que el trayecto en coche hasta Chamonix sería de unos 180km, Craso error, había que sumarle 100km. más, pero bueno en definitiva llegamos o lleguemos como prefieran. Eso si en el trayecto me había percatado de la verticalidad de las montañas que nos rodeaban, eran imponentes, abrumadoras. Ya llegados a nuestro destino nos ubicamos en el que iba a ser nuestra residencia antes durante y después de la carrera, su situación perfecta, a unos 200 metros de la Salida/Meta de la prueba y junto a la entrega de los dorsales.

Jueves 29 la intención era recoger el dorsal, previo paso por el control de material obligatorio de carrera. Ya me había avisado mi compañero Alberto Vega que estuviera pronto puesto que las colas eran importantes. A las 10:15 tras desayunar me dirijo a la zona de entrega de dorsales con todo mi material, hay unas 200 personas haciendo cola , y está se introduce en un pabellón, por lo que no puedo apreciar cuantas más hay en el interior. Tras casi una hora de espera y ya dentro del recinto, primer control – DNI y 20€, enseño el DNI y un billete de 50€, me dicen que solo aceptan un billete de 20€, así que con cara de “vaya primo” me tengo que salir de la cola y desistir de mi primer intento para obtener el dorsal. Aprovecho para encontrarme con la family que se había quedado en el apartamento y dar una vuelta por el centro del pueblo. Se respira ambiente de gran evento, todo el mundo volcado con el mismo, muchos corredores y nacionalidades. La verdad es que apetece estar. Tras una copiosa comida tipo “Cometodoloquepuedasquemañananosabesquepasara”, me dirijo nuevamente a la entrega de dorsales con mis 20€, y tras pasar por una de las muchas tiendas que hay para comprarme los guantes impermeables de los que carecía. 
Esta vez me acompaña el grueso del equipo “Megido´sCuria´s”, supongo que tampoco quieren que este segundo intento se frustre nuevamente, tras 30 minutos de cola y un pequeño susto con las pilas de repuesto de los 2 frontales ( Si Sandra si, dos frontales había que llevar y encima que funcionarán ), tengo por fin mi dorsal el “2856”. No llego a comprender como una prueba de este renombre permite que se este tanto tiempo para una recogida de dorsales. Me siento muy tranquilo tras tener el dorsal, seremos de la partida, ya no hay excusa. Aprovechamos para subir a Brevent, en uno de los teleféricos de la zona, y ya en la tarde aprovechamos para visitar los diferentes stands montados con ocasión de la prueba y en la que están multitud de marcas de material representada y muchas carreras, incluida la Transgrancanaria y la Transvulcania. Ahora ya tocaba cenar, elegimos un sitio con vistas a la futura llegada, casi terminando, veo que Mayayo ha publicado que Arnau Julia está a tan sólo 7 km de meta que va primero de la TDS otra de las modalidades de carrera que tienen lugar a lo largo de la semana con motivo de la UTMB, apuramos la cena y salimos a verle llegar, emocionante, casi las 11 de la noche y el speaker animando a todos, música…..por fin aparece Arnau, subidón, la gente grita y aplaude. Ahora tras la energía de ver a un crack ganar la TDS, toca descansar, mañana será un día largo, bueno mañana y pasado y quizás hasta pasadopasado.

La mañana del viernes me encuentro extrañamente tranquilo, a las 16:30 será la salida, pero habrá que estar bastante tiempo antes, somos casi 2500 que vamos a tomar parte en la carrera. Preparo la mochila con todo lo necesario, yo creo que en Ryanair no me dejaría entrarla como equipaje de mano. Cuando me la pruebo, siento como si alguien estuviera tirandome de ella hacia abajo. Me mentalizo, es lo que hay, mi presupuesto no da para el supermegaligeropesoplumachaquetaimpermeabledelaostia y el idempantalón. Sobre las 15:00 salgo del apartamento, ya me comienzan las maripositas por dentro, bueno más que mariposas podrían ser dos leones rugiendo dentro de mi estomago, entrego la bolsa con ropa de repuesto de la que dispondremos en el km77 Courmayer  y me encuentro con Alberto Vega, que bueno, al menos voy a ir a la salida en compañía. 
Nos dirigimos a la salida, se percibe la tensión, hace calor, muchos corredores están sentados en el suelo, otro por los alrededores, calma tensa, queda casi una hora y media para la salida. Nos adentramos entre la masa de corredores buscando un sitio donde sentarnos. Ya acoplados en nuestro puesto el calor se hace intenso, menos mal que había traído un gatorade conmigo para la espera. Se acerca el momento, nos indican para alegría de todos que las previsiones meteorológicas serán favorables durante todo el fin de semana. Ahora a toro pasado y una vez siendo finisher, las condiciones que padecieron los participantes de ediciones anteriores, hacen que todos los que tomaron la salida en esas ediciones, terminaran o no, tengan toda mi admiración, vaya bestias. Por fin comienza a sonar el conquest of paradise de Vangelis, y la cuenta atrás. Se da la salida, nos apelotonamos, siendo difícil correr e incluso caminar en los primeros metros. Hay que tener cuidado con no pisar a nadie y no ser pisado. Por fin tras unos metros podemos empezar a correr, hay una multitud a lo largo viéndonos a los corredores. Se van abriendo huecos y podemos, tanto Alberto Vega como yo, coger un ritmo. Los primeros 8 km son llanos y hay que intentar no dormirse por aquello de los tiempos de corte. La gente nos anima y aplaude, llevamos casi 2 km y aun sigue habiendo muchísima gente animándonos. Por fin salimos del asfalto y entramos en un sendero a través del bosque, se me pierde Alberto Vega, pero lo cojo al poco. Llegamos a Le Houches km8 y primer avituallamiento bebo un vaso de agua y continuo, ahora comienza la primera subida, a Le Delevret ( 1776m). La subida se hace por una pista ancha con excepción del ultimo tramo en el que el sendero se estrecha antes de comenzar la bajada hacia Sain-Gervais. Me cuesta un poco coger buenas sensaciones en la subida, Alberto Vega ya se ha adelantado y ya no lo veo, de hecho no lo veré más.   Me asaltan dudas sobre mi posible terminar en la carrera. Si me estaba costando esta primera subida y supuestamente era una de las mas llevaderas como iba a poder con las que me quedaban. Por fin corono y comienza una dura bajada, mil metros de desnivel, hasta Saint-Gervais. En la bajada comienzo a adelantar y a sentirme mejor, cojo ritmo, bajo cómodo. Llegamos al avituallamiento de Saint-Gervais km21, y justo a la entrada están Victoria con los niños, me paró, bueno me paró porque me llama Victoria, no se a donde iba, me preguntan como voy y  les digo que “con si con sa” repongo agua en las botellas, bebo algo de cola y como un plátano y salgo esprintando……bueno vale digamos trotando. 

El siguiente trecho nos llevará a Les Contamines, se desarrolla entre casas de campo  y algún pequeño bosque,  el perfil es bastante llevadero, aunque picando hacia arriba. Llego a Les Contamines,  hace un rato que  he tenido que encender el frontal, llegamos al avituallamiento y aprovecho para ponerme el buff y el cortaviento, se nota la bajada de temperatura, y ahora empieza lo bueno. No pararemos de subir en 14km, hasta el Col Du Bonhomme (2443m). Los primeros 4km son llevaderos hasta Notre Dame de La Gorge, a partir de aquí comienza la verdadera subida al Col pasando por La Balme, para luego entrar en un camino duro hasta el Col de Bonhome. En la subida a La Balme me he encontrado con un compañero Jaime Abad que portaba una bandera española, le he preguntado que como iba, y ha resultado que tenemos amigos comunes, el ”Astro de Chantada” Manuel Lobelle, con el que compartió gran parte de la ultima Transgrancanaria. Me pregunta si no me importa compartir carrera, al menos durante la noche, le respondo que encantado. En el fondo yo también buscaba compañía para la noche. Hacemos juntos la ascensión, la verdad es que no voy nada bien en las subidas, intento coger un ritmo cómodo y pensar en lo largo de la carrera, alcanzamos el Col, ahora toca un sube baja hasta el Refugio de la Croix du Bonhomme, a medio camino del refugio oigo un “coño” familiar en la oscuridad, pero no veo a nadie. Más adelante paro a cambiar las baterías del frontal, porque llevan tiempo pidiendo a gritos su cambio. Jaime se me escapa, intento alcanzarlo, cuando lo hago me tocan en la espalda, me giro y veo al bueno de Rayco Castellano, otro canarión  que ha venido a cumplir pleitesía al Monte Bianco.  Me alegro de verle, yo pensé que estaría muy por delante, pero me comenta que tiene algún problemilla con la comida y que ha salido muy tranquilo. Convenimos seguir los tres juntos, y así alcanzamos el refugio de la Croix du Bonhomme. Ahora tocan otros mil metros de desnivel negativo en 4km. hasta Les Chapieux. La bajada se las trae y me la tomo con mucha precaución, no quiero que alguno de mis tobillos salte. Llegamos a Les Chapieux, y nos hacen un control de material, Móvil-Chaqueta Impermeable con capucha, y otra cosa que no recuerdo. Nos avituallamos y al salir nos damos cuenta que hay cola para entrar en el avituallamiento esperando a pasar el control de material. El frío hace su presencia y me pongo la Chaqueta y los guantes , ahora toca subir hasta el Col de La Seigne (2516) frontera con Italia, la subida es dura, pero bastante mantenida, por lo que permite coger ritmo. Pongo una marcha fuerte, seguimos los tres juntos, Rayco, Jaime y Yo.  Ya lo dice el dicho, “comienza a subir la montaña como un viejo para acabar de subirla como un joven”. Por que no lo recordé en ese momento. Finalmente alcanzamos el alto, algo de hielo en los metros finales,  y comenzamos la bajada hacia Lac Combal, otra bajada de esas trampa, en la que sigo a un corredor que al menos en más de diez ocasiones esta a puntito de clavar sus cuernos en el suelo, pero siempre lograba recuperar el equilibrio. Un poco estresante bajar tras el, por lo que aprovecho el cruce de un pequeño arroyo para adelantarlo y bajar no más rápido, pero si más tranquilo. Llegamos a Lac Combal a casi las 4 y cuarto de la mañana, llevamos cerca de doce horas de carrera  y 64kms. No sabría decir, si bien o mal, realmente en esta carrera no había nada previsto en cuanto tiempo, sólo llegar. En Lac Combal tomo algo de caldo caliente y algo sólido. Al salir nos dirigimos por una pista hasta el desvío que nos llevara por un sendero hasta el Arete du Mont-Favre (2435m), una corta pero bastante exigente subida de unos 3 km y 500 metros de desnivel que salvar, las piernas lo notan pero subimos bastante bien, quizás con la idea en mente de que es el ultimo escollo hasta Courmayer, donde tenemos nuestras bolsas con ropa limpia y  lugar en el que esperamos recuperar fuerzas para atacar la segunda mitad de la carrera. Son nueve kilómetros de bajada hasta Courmayer, en la que los primeros 5 son bastante llevaderos y nos permiten, salvo algún tramo, bajar a buen ritmo. A mitad de bajada esta el control del Col Checrouit, quedan menos de 4 kilómetros a Courmayer, y la bajada se empina peligrosamente, al menos ha amanecido y los frontales sobran, con lo que la bajada a pesar de su 700 metros de desnivel negativo, se hace con cierta seguridad, aunque los cuadriceps y rodillas echan humo. Por fin tras multitud de Zig-Zags llegamos a una carretera que nos dará entrada en Courmayer. Tras un corto callejeo llegamos al Centro de Deportes, lugar donde nos esperan nuestras bolsas con ropita limpia y seca. Entramos y hay un montón de corredores, muchos con acompañantes, cambiándose y reponiéndose. Nosotros hacemos lo propio, pero ciertamente sin ninguna premura, más bien con una lentitud que en otras carreras sería irritante. Aprovecho para cargar algo la batería del Garmin, cambiarme la ropa y comer un plato de pasta. 

Hemos estado casi una hora en el avituallamiento, mucho? Poco?, que más da. Ahora nos espera una dura subida hasta el Refugio Bertone.  El primer tramo es por asfalto durante casi dos kilómetros, para a partir de ahí entrar en un camino en eses, pedregoso y bastante exigente hasta llegar al Refugio. Alcanzamos este no sin sufrimiento, Jaime ha puesto una marcheta exigente y la verdad es que me ha costado seguirle en un primer momento. Ya en el refugio, vasito de cola, aguita con gas y a seguir hasta el Bonatti. Son casi 8kms, en los que no se salva casi desnivel, pero es una senda con llanos, subidas y bajadas. Las vistas son espectaculares. Se hace bastante largo, aumentamos el ritmo, porque el terreno es propicio, y adelantamos a muchos corredores, comienza a ser calor. Por fin vemos el Refugio Bonatti. En la entrada, sorpresa mayúscula!!!! La Dama del Mont Blanc está en la entrada al avituallamiento recibiendo a los corredores, Lizzy Hawker, 5 veces ganadora. Todo un detalle por su parte. No perdemos mucho tiempo en el refugio, nos quedan sólo  5 kms de bajada hasta Arnuva, siguiente avituallamiento. Me encuentro bien, el sol me ha animado y aprovecho para intentar bajar lo más rápido posible, en un primer momento Jaime y Rayco me siguen, pero al rato en uno de los quiebros del camino, ya no los veo, dudo si bajar el ritmo, pero prefiero esperarles en el avituallamiento, así que me lanzo hacia Arnuva. Llego a las carpas de avituallamiento, repongo líquidos, como algo e intercambio palabras con otro corredor español de Mallorca, Rayco y Jaime se hacen derogar, no aparecen. Incluso comienzo a pensar en si les ha pasado algo, aunque la bajada era bastante limpia. Pienso si seguir, pero continuo esperando. Finalmente tras casi un cuarto de hora, aparecen. Pero aquí termina el camino para el trío Los Panchos, Rayco me comenta que prefiere dormir un rato aquí, y nos dice que continuemos. Hablo con Jaime y me dice que el sigue, pero que va un poco tocado, y que cuando quiera que tire para adelante. Le digo que ahora empieza la que probablemente sea la subida mas dura de la carrera, al Grand Col Ferret ( 2537), techo de la carrera.

Salimos muy tranquilos hacia el camino de subida, los primeros metros tras cruzar el río, son imponentes, un repecho que te pone rápidamente el corazón a 1000, y que me obliga a bajar el ritmo, siendo este a partir de aquí, cansino, cansino. De hecho la subida se me atraganta, aunque “mal de muchos, consuelo de tontos” todos los corredores que alcanzo a ver parecen pasarlo igual de mal que yo. La subida es DURA, llevamos casi 100 kms en las piernas, y estas rampas se pegan a la suela. Tras los casi cinco kilómetros de arrastrarme por la subida, alcanzo a ver la tienda de control en lo alto del Grand Col Ferret, ufffff menos mal, estaba empezando a ser una tortura. Desde los alto tenemos 17 kilómetros de bajada, con algún que otro repecho no muy largo,  pasando primero por la La Peule,   luego hasta el avituallamiento de La Fouly y finalmente hasta alcanzar el Praz de Fort.  Así que al llegar arriba y ver que Jaime iba bastante atrasado en la subida, me dejo caer intentando primero soltar piernas tras la dura subida y luego intentando coger ritmo, lo consigo al poco y comienzo a adelantar corredores, me encuentro muy bien, muy suelto y el terreno ayuda. No hay muchas piedra y el camino es muy limpio y sin apenas curvas en los primeros kilómetros, con lo que se puede bajar a ritmos altos. Pasan los kilómetros, el calor se hace notar, así que intento hidratarme bien y continuar con mi buen ritmo. Los últimos kilómetros hasta La Fouly se hacen largos, no aparece el avituallamiento y me he quedado seco. Por fin oigo gritos de ánimos, estamos cerca, llego al avituallamiento, procedimiento habitual, recargo, como, me pongo vaselina en los pies, pues el izquierdo huele a ampolla. Espero unos minutos por si Jaime aparece, no lo hace, así que salgo en dirección a Praz de Fort, quizás los únicos kilómetros para correr en llano. Hasta aquí la  carrera no es más que una continua sucesión de subidas con sus correspondientes bajadas, no hay descansos, ni tramos intermedios que permitieran  relajarse. Maldita la hora!!! km108 y encima hay que darle a la chancleta. Hasta aquí todo había sido subir y bajar, subir y bajar, etc.etc.etc  Me cuesta coger el ritmo, el terreno por tramos no ayuda, es una pista con piedras, en las que mis pies comienzan a sufrir, incluso tengo que parar varias veces ya que estoy notando molestias en el empeine, quizás un atado muy fuerte?, pero por más que suelto los cordones, por momentos me quema el empeine. Para más INRI, la batería del Garmin ha dicho basta. A partir de aquí toca seguir sin reloj. ( Había olvidado traer otro, aunque solo fuera   para saber que hora era). Pero toca seguir quedan unos 10kms hasta Champex Lac, lugar donde quizás estén Victoria y los niños,  y kilómetro a partir del cual seria difícil decir “NO PUEDO”. 

Alcanzo el Praz de Fort y comienza la “corta” subida a Champex Lac. Con lo que llevamos cualquier subida ya me parece un pequeño Col Ferret.  Con mucho esfuerzo, esperando encontrarme con la family en Champex, y el hecho que aun sea de día, me animan bastante. Llego a Champex Lac y justo antes del avituallamiento están Victoria y los niños, fue como tener bombona de oxigeno  y bolsa de suero. También están varios conocidos de Arista que están siguiendo a Rayco, me animan y les pregunto por él, me dicen que viene por detrás. El saber que sigue en carrera me alegra. Bueno pues toca lo habitual……………si glugluglu, ñamñamñam y pa´fuera. Me despido de Victoria y los niños y acordamos que le mandare un mensaje cuando comience la ultima bajada a meta,…. si llego.  

Lo que queda son tres subidas con sus correspondientes bajadas que sobre el papel no asustan, pero que como perro viejo, sobre todo viejo que soy, sabía que tenían trampa o trampas. La primera subida al Bovine discurría en sus primeros kilómetros por una pista cómoda, para luego convertirse en una sucesión de repechones, a cada cual más empinado, alguno con piedra suelta, que lo único que provocaban era desanimo por el ritmo lento al que te sometían.  A duras penas y tras contactar con un grupo de tres corredores, llegamos al control en lo alto. Esta casi anocheciendo, con lo que paro a ponerme el frontal, se me escapan mis compañeros accidentales, una pena pues prefería hacer la bajada con más frontales iluminando.  Un poco más adelante contacto con una pareja de ingleses, y descubro el porque del nombre “Bovine”. Corriendo tras la pareja, de repente el primero del grupo para repentinamente, casi me como a su compañera a la que seguía, una vaca completamente negra estaba obstruyendo el camino y parecía que no tenia intención de dejarnos pasar, momentos de duda, y el compañero le hace gestos con los brazos, hasta que la buena señora sube ladera arriba despejando el camino. Supongo que todos lo pensamos, y si le da por no moverse, ahí lo dejo. Continuamos el descenso hasta Trient, dejo a mis compañeros atrás, su ritmo no me convence. Me quedo sólo y por momentos con el polvo del camino es difícil ver correctamente donde pisas. Veo luces delante mía, alcanzo a la primera, pretendo seguir detrás para ver mejor, pero antes de una curva se para y me deja pasar, era una chica, creía que me dejaba pasar porque iba más rápido que ella, pero al hacerlo oigo dos “descargas”. Serían los nervios de sentirme detrás que le revolvieron el estomago. Cosas de las carreras!!!!! Más adelante la adelantaría nuevamente en la subida a Catogne tras el avituallamiento de Trient, y lo hice lo más rápido posible, por evitar……..y darle libertad de movimientos. Bueno tras unos cuantos metros más de bajada alcanzo Trient penúltimo gran avituallamiento km139.  Paró unos minutos y al salir noto que me he enfriado, así que aprovecho para cambiar el cortavientos por la chaqueta. La subida a Catogne la afronto con animo, es dura pero se deja llevar y posibilita coger ritmo, con lo que a pesar de tener más desnivel que la anterior se me está atragantando menos. Adelanto a varios corredores, incluido a mi “amiga ”, me uno a un grupito de 4 corredores y continuo hasta el cartel que nos indica los 2010 metros de altitud de Catogne, a partir de ahí toca bajar hasta Vallorcine, curva derecha, curva izquierda, salto, ahora corre, curva, salto, por fin se ven las luces del avituallamiento. En las bajadas comienzo a sentir molestias en mi cadera izquierda, pero no parece ser nada importante. Las rodillas se resienten, y los pies sufren. Llegada a Vallorcine, solo quedan 18 kms hasta la meta. Pero que 18Kms, en ese momento no lo sabía o no era consciente. Aprovecho para mandar un mensaje a Victoria y decirle que voy retrasado, los kilómetros han pesado, y que llegare sobre las 5 o incluso más tarde. Salgo del avituallamiento y he preparado un par de geles para lo que queda, hasta el momento he tomado sólo tres geles  en 149 kms., algo inusual para mi. He intentado comer pan, galletas, caldo, embutidos, quesos, pasta, frutos secos, evitando el uso excesivo de geles, y la verdad es que no me ha ido muy mal. Quizás he ido más lento y en las subidas no he estado fino, pero mi estomago lo agradece seguro.

Pues salimos de Vallorcine y nos ponemos el mono de trabajo para el ultimo tramo de carrera, durante tres kilómetros y con poco desnivel voy subiendo hasta el Col des Montets. Desde este punto comienza realmente la subida, 4 kms hasta La Tete aux Vents ( es cierto que arriba hace viento, pero el nombre apropiado seria ESCALERA DE LOS VIENTOS), pedazo de subida,  llena de escalones de todo tipo, de piedra, de madera, metálicas. La verdad es que me acorde de todo el gremio durante la misma, ¡¡disculpas por ello!!. Cuando suponía que me encontraba a poco de coronar se me ocurrió la brillante idea de parar a mandar un mensaje a Victoria para decirle que me quedaban unos 10 kilómetros a meta. Tras guardar el móvil cojo nuevamente los bastones e intento ponerme en marcha, no puedo, mi cadera no me deja casi mover la pierna izquierda, lanzo un par de improperios, me pasan varios corredores a los que había adelantado en la subida, lo intento nuevamente y a duras penas consigo caminar, de este modo por fin corona la Tete aux Vents, en el control en lo alto pregunto lo que queda. Ahora toca un tramo de bajada, y una subida final hasta La Flegere. Se hace muy largo, veo la luz de la caseta de avituallamiento, pero no llega. La bajada es muy dura con mucha piedra y salto, imposible correr y menos con mi cadera, no quiero que uno de esos saltos se quede con mi cadera. Por fin llego a La Flegere, he sufrido mucho en estos tres kilómetros, asi que tan pronto como entro en la caseta de avituallamiento, pregunto por la salida, ya sólo quiero llegar a Chamonix.

Comienza la bajada, algún repecho para empezar y luego una bajada que permite correr. Contacto luego con una pareja, una japonesa y un francés. Continuo con ellos algún kilómetro, pero cuando nos adelanta otro corredor, aprovecho para pasarles también. Continuo a buen ritmo y la bajada lo permite, a pesar de cadera y pies. Los kilómetros pasan, veo las luces de Chamonix, pero a veces las pierdo con  los quiebros del camino, cosa que me provoca algo de ansiedad. Me pasa otro corredor aunque estoy bajando bien y he adelantado a unos cuantos. Por fin parece que estamos cerca, pasamos a través de la terraza de un Café, y tras un pequeño tramo por un camino entre árboles, salimos a una calle de la parte alta de Chamonix, comienzo a pensar… Alberto eres Finisher, lo hiciste. Es curioso, pero tengo una extraña sensación de haber hecho solo lo justo, de no estar contento del todo. Quizás uno sea exigente con uno mismo, o cree que siempre lo puede hacer mejor de lo que realmente puede. Sea como fuere, al ver a Marina, Pablo y a Victoria a un kilómetro de meta la alegría se hace patente, nada más grande que ver a tus dos hijos correr hacia ti, darte un beso, ver sus caras, la alegría de Victoria se me contagia sobre la marcha. Ahora toca un kilómetro de rodeo por las calles de Chamonix, una de esas cosa que tienen sentido a horas normales, pero no cuando los serenos campan a sus anchas, pero es lo que toca. Hay gente de la organización indicando el camino, me dicen que me lo tome con calma,  no les hago mucho caso, no voy muy rápido pero pretendo seguir con mi ritmo hasta meta, por fin entro en la zona peatonal del centro, ultimas dos curvas y ya veo el arco de meta, me adelantan dos, tres corredores en los últimos metros, esprintando, no lo entiendo pero allá cada cual. Continuo veo a los míos, el speaker dice mi nombre, levanto a medias los brazos y paso el arco . 37:07:41. Me desactivan el chip del dorsal, me dan mi chaleco Finisher . 

!!!!Unos tienen su anillo,  yo de momento tengo que conformarme con mi chaleco!!!!!.